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“Lo más bonito de la experiencia que vivimos hoy fue que los padres se han reunido más con sus hijos y los niños han experimentado más con sus papas” dice Luz de Tercer Grado.

En el marco de la intervención de Terre des hommes en Prevención de la Violencia en Escuelas, hemos acompañado la Jornada Familiar en el Colegio Ramón Castilla de El Agustino. Este encuentro entre padres, hijos y maestros es parte de la estrategia aplicada por el Colegio para lograr una Convivencia Escolar Restaurativa: “Se necesita que todos los colegios empiecen a trabajan con otro enfoque” dice la sub directora y nos recuerda que “cuando no hay respeto mutuo es poco lo que se avanza y mucho menos lo que se aprende”.

Verónica y Magali, especialistas en Prácticas Restaurativas en Terre des hommes nos explican lo que es una Convivencia Escolar Restaurativa: “Es una manera de enfrentar los conflictos entre los padres, los niños y los docentes de una forma diferente, que ayudará a prevenir una serie de tensiones, de peleas” dice Verónica.
Los conflictos se pueden dar a todo nivel: entre los niños, entre los padres de los mismos -a veces con la profesora en el medio- y también entre directivos y profesores.
“El problema es que en muchas escuelas la respuesta a un conflicto es la sanción, el castigo. En estos casos los conflictos se agudizan, hay rupturas o denuncias y se arma una bola de nieve que puede llevar a conflictos más serios, con mayores consecuencias para todos” explica Verónica. “En cambio con una convivencia escolar restaurativa, el personal de la escuela está preparado para enfrentar los conflictos de forma tal que los actores -sean niños o adultos- están dispuestos a reparar cuando comenten un daño a otra persona a fin de que los vínculos se restablezcan positivamente.” Magali concluye “Este enfoque permite que los niños o los adultos tengan una lección aprendida y generen aprendizajes más allá de la resolución del conflicto puntual.”

Nuestro equipo ha apoyado esta jornada familiar proponiendo una línea de juegos y una sesión de intercambio entre padres, hijos y maestros sobre temas como la importancia de conversar, compartir actividades, y establecer límites y normas. Padres y niños se entregaron totalmente a los juegos dictados por las maestras en el patio de la escuela, en los cuales debían resolver problemáticas y organizarse en equipos. “El propósito ha sido poder integrar a los padres con sus niños a través de estas actividades lúdicas, hacerles disfrutar un tiempo en familia y fortalecer los lazos entre todos”, cuenta una de las maestras. Los niños estaban entusiasmados con la propuesta y agradecidos con sus padres: “Estamos contentos porque nuestros padres se reunieron con nosotros” ; “Lo bueno es que los papas se han buscado un poco de tiempo y han podido estar aquí.”

Después de la sesión de juegos los padres se encontraron en los salones de sus hijos para conversar diferentes temas. La sub directora nos cuenta que muchas familias son demasiado sancionadoras y que algunos niños sufren abandono: “Estos encuentros se hacen con la finalidad de que venga alguien de la familia porque la integración familiar es básica para el desarrollo de una persona”. “El encuentro en el salón con la maestra nos ayudó para pensar la crianza de nuestros niños para saber cómo ayudarlos, cómo corregirlos”, nos dice una mamá mientras que la maestra resalta la importancia de la ayuda de la familia: “Ellos son nuestro soporte, nuestro aliado para el aprendizaje, la conducta y la formación de valores” y agrega “si no están los padres, todo trabajo educativo es un trabajo que no es efectivo.”

Para la sub directora el problema de la convivencia es primordial en las escuelas. “No podemos trabajar materias académicas si no podemos consolidar un buen clima institucional a nivel del aula; queremos que nuestra escuela forme a mejores hombres y mujeres”.